Photoperiplo estuvo allí fotografiando el Puente de los Espejos en Villena (Alicante) Comunidad Valenciana, España

Villena es agua

Sirva este post como un alegato a favor del agua, de esa agua que es un tesoro cada vez más preciado... 

 

Desde el Puente de los Espejos, o también de los Cristales, recién restaurado, iniciaremos este periplo, recorriendo lo que el agua recorrió dejando atrás una típica arquitectura en la mayoría de los casos en desuso, arruinada, abandonada a su suerte, pero con cierto y fotogénico atractivo si lo que te gusta es esto de viajar y fotografiar, nos acompañas? con Photoperiplo...

Todo se desenvuelve a lo largo de un año, a modo de fábula, pero os aseguro que de lo que abajo se relata casi todo es verdad. Y digo casi todo porque algunos renglones, aún siendo intuitivos, están escritos con esa intuición que mezclada con la experiencia los acercan a la realidad, a esa realidad vivida que, esperemos, nunca morirá... 

Ya andábamos tiempo sin vernos, si no recuerdo mal desde que aquellas blanduras nocturnas se transformaban, formando caleidoscópicas imágenes, en blancos y gélidos cristales. Eran días de unos cuantos grados bajo cero en los que las charcas y los charcos están helados. Eran días de esos que, como decía mi abuela, están las piedras atadas y los perros han de estar sueltos.

Recuerdas, ya terciado el pasado enero, creo que fue la última vez que coincidimos, tú nevando y yo abriendo camino, todo en silencio, todo apaciblemente detenido..  qué gozada. La higuera con su arcilloso y rojizo asiento contrastaba su nival desnudez con tu nívea y esponjosa librea. Todo estaba en su sitio, pero blanco.

Los labiados romeros, las amarillentas aliagas aguantaban los esponjosos copos mientras que unas azaradas perdices apeonaban ante mi presencia. Otras, contra una coscoja, buscaban abrigo y calor ahuecando sus pintadas plumas. Todo lo dejé igual: callado, inmaculado, como por descubrir. Precioso.

Lo dicho, iniciamos nuestra ruta en el Puente de los Espejos. Decir de él que se construyó a finales del siglo XVIII o primeros del XIX para librar la conocida como Acequia del Rey y comunicar la Lagunilla con Villena y con su Laguna

¡Sí! Villena tuvo Laguna y Lagunilla, y aguas caballeras... dulces y saladas, y siempre codiciadas aguas que fueron y serán Tesoros de Villena.

...de la Laguna de Villena

Qué lastima no haber conocido este ecosistema que durante milenios atrajo por su riqueza a aquellos primeros pobladores de estas, ahora, tierras alicantinas. 

En aquellos espacios se acumulaban las aguas de lluvia provenientes de la llanuras aluviales de Caudete y de los Alhorines. Desde la vertiente de las Albarizas hasta casi dar vistas a Fontanars del Alforins, todas esas escorrentías a través del Angosto llegan a este endorreico paraje.

También recibía el aporte de agua dulce de la Fuente del Chopo y de distintos afloramientos de agua salobre de los Cabezos.

Ya en el siglo XIII, el Infante Don Juan Manuel, Señor de Villena, en su Libro de la Caça, loaba la riqueza de fauna que acogían aquellas aguas, quien fuera uno de los más destacados escritores de la prosa medieval de ficción, venía a decir:

"Et Villena ay mejor lugar de todas las caças que en todo el Regno de Murçia Et aun dize don Iohan que pocos lugares yio el nunca tan bueno de todas las caças, ca de çima del alcaçar vera omne caçar garças e anades e gruas con falcones e con açores e perdices e codornices e a otras aves llaman flamenques que son fermosas aves e muy ligeras para caçar sinon porque son muy graves de sacar del agua ca nunca estan sinon en muy gran laguna de agua salada".

Nacimiento de agua en las Casas de Jordán en Villena (Alicante) Comunidad Valenciana España, allí estuvo Photoperiplo, s te gusta viajar para fotografiar, nos acompañas?
Nacimiento de agua en las Casas de Jordán en Villena (Alicante) Comunidad Valenciana España, allí estuvo Photoperiplo, si te gusta viajar para fotografiar, nos acompañas?

En otro documento muy posterior datado el 18 de marzo de 1791 del Gabinete de Historia Natural, en la actualidad Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid, se detalla que:

"... recogidas en el Reyno de Murcia, (Villena antaño pertenecía al Reyno de Murcia) y señaladamente en la Laguna de Villena .../... doscientas veinte y tres piezas de aves, peces, reptiles, testaceos, crustáceos y otras producciones marítimas .../... que es lo mejor que en esta clase tenemos en el Gabinete, y que con ellas se han restablecido las Salas del Reyno animal.../..."

Y llegaría la fatídica fecha, la del 23 de abril de 1803, en la que el rey Carlos IV atendiendo al azote periódico que sufría Villena de fiebres Tercianas y a la demanda de agua de las poblaciones de Elda y Elche, aguas abajo del río Vinalopó, firmó la Real Orden que promulgaría la desecación de la Laguna en cuestión. Tal proyecto fue encargado a su arquitecto Mayor D. Juan de Villanueva (quien hiciera el Museo del Prado) que optó por trazar y excavar un canal de unos 10 kilómetros de longitud que serviría de drenaje de aquellas aguas hasta su encuentro con el natural cauce del río Vinalopó... y así ocurrió, y no hace tanto tiempo, una lástima...

Así las cosas, en la actualidad, ese canal sigue haciendo su papel y es conocido como Acequia del Rey y siguiéndola, alternando por sus riberas, podemos recorrer todo el trayecto contemplando estos parajes desde su inicio: poco más arriba del Puente de Los Espejos, cercano al término municipal de Caudete, ya en Castilla La Mancha, hasta su "desembocadura" en la Colonia de Santa Eulalia, ya casi en el término de la vecina Sax.

Si quieres saber un poco más de los avatares de la Laguna de Villena, clic aquí www.villenacuentame.com

Fue entrando “febrerico el corto” y la luz ya iba pintando verdes. En este mes cualquier día es más largo que el otro. Hiciste fugazmente acto de presencia. Blanduras y nieblas y algún que otro aguacero ayudaron aquí y allá, en los ribazos y al resguardo de vetustos olivos y "almendroleros" a los tímidos y tiernos brotes de gunza, de collejas, de verdolaga, de rebanizas…

Las gélidas madrugadas de escarchadas gotas fueron dejando paso a los templados rocíos. Ya todo vuelve a estar en ese otro sitio, en ese otro tiempo en el que los almendros antes floridos muestran cuajados sus incipientes frutos al alimón con las cepas que despliegan sin pereza sus primerizos pámpanos, sus liantes zarcillos.

Los saltamontes, mariposas y grillos parecen salir de la nada, como si de generación espontánea se tratara.

En primavera los albericoqueros en los Alhorines de Villena (Alicante) ya muestran sus frutos. Esos verdes los fotografió Photoperiplo.